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En el Alto Palancia, entre la Sierra Calderona, y la Cartuja de Val de Cristo, entre membrillos, higueras y diversos frutales, encontramos una empresa artesana y familiar: La fábrica de dulces La Cartuja de Val de Cristo.

Una empresa de arraigada tradición pastelera y confitera, y a su vez innovadora, siempre en busca de nuevas fórmulas y nuevos sabores.

En la elaboración de sus dulces, Germán, por tradición amante de lo natural, huye de añadir colorantes y conservantes a sus productos, en ellos la fruta natural de temporada, es el principal ingrediente, acompañado de un porcentaje de azúcar mucho menor que los productos que ofrecen las empresas más industrializadas; así consiguen texturas y sabores auténticos, no sólo en su plato fuerte: sus mermeladas, sino también en sus dulces de membrillo, en su cabello de ángel, en sus famosos Cartujos (dulce de membrillo bañado en crujiente cobertura de chocolate), en sus guindas en orujo y en sus frutas confitadas y escarchadas, en su arrope y sus tallaetes, sus nueces fondant y glacée.Todo ello manteniendo sus recetas tradicionales, que perviven en La Cartuja por tres generaciones.Y tras tres generaciones nacen nuevos sabores, nuevas recetas, surge la innovación: mermelada de fresitas del bosque con vinagre de módena y pimienta negra, mermelada de cebolla, de aguacate, de kiwi… La Fábrica de Dulces la Cartuja de Val de Cristo no va a dejar de sorprendernos con nuevas sensaciones.