En la familia de Virginio ya son varias la generaciones que se dedican a la panadería como medio de vida, en este mismo horno de origen moruno, aunque sus primeros antepasados explotaban el negocio de manera bien distinta cediendo el uso del local e instalaciones a cambio de un trueque, conocido en Almedijar como “la poya”.
Es la última generación, la del Virginio que conocéis, la que ha introducido en su oferta la bollería artesanal, recuperando las recetas más caseras y mejorándolas, utilizando siempre materias primas de primera calidad y autóctonas. Como resultado de ello, se obtiene una amplia y variada gama de productos: pastas de almendra, de manteca, pasteles de boniato y cabello de ángel, tortas de higos, tortas de pasas y nueces, fullosas, tortas de migas y de mollas, tortas de sardinas todas ellas preparadas de forma artesanal.
